Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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El papá de Sandra Ortiz sufría de presión arterial alta y de diabetes tipo 2, y cuando él murió, ella fue testigo del efecto devastador que tuvieron sobre su salud. Ella quería desesperadamente evitar sufrir el mismo destino.

La presión arterial alta tenía una fuerte presencia en su familia. Ortiz sabía que tenía un riesgo más alto de desarrollar problemas de salud. Durante su cuarto embarazo en 2011, había tenido hipertensión y diabetes gestacional. Pero después del parto sus niveles se normalizaron.

Pero en febrero 2016, una consulta clínica por una lastimadura reveló que tenía presión arterial alta. Ortiz tenía pensado hablarlo con su médico el mes siguiente en su chequeo anual, pero se puso tan enferma que fue a tratarse en urgencias unas semanas después. Tenía una lectura de 175/100 mmHg.

“Fue algo que me asustó mucho”, dijo. “No podía dejar de pensar en un ataque cerebral y un infarto”.

Uno de tres estadounidenses tiene presión arterial alta, y de las personas a quienes se les ha diagnosticado, 45,6 % la tienen controlada.

Entender los antecedentes de salud de la familia es importante para determinar la causa de presión arterial alta, ya sea por genética o porque se heredan malos hábitos alimenticios y de ejercicio, dijo Eduardo Sanchez, M.D., jefe ejecutivo de medicina para prevención y jefe del Center for Health Metrics and Evaluation de la American Heart Association.

“Aunque su familia tenga un historial de presión arterial alta, no quiere decir que usted no pueda tomar acciones para evitar algunas de las experiencias que han tenido algunos de sus familiares”, dijo. “No dé por sentado que usted tendrá presión arterial alta. Cambie su estilo de vida y tome medicina se la necesita”.

La familia Ortiz se enfrenta a diario con los problemas de presión arterial alta. Su papá tuvo problemas por ella y su hermana tiene presión arterial alta y diabetes tipo 2. Su mamá tenía presión arterial alta, pero se la ha controlado con su alimentación y haciendo ejercicio.

Uno de los retos de reconocer que uno tiene presión arterial alta es que con frecuencia, no se manifiestan los síntomas. Por eso son importantes los chequeos rutinarios que incluyen la medición de la presión para estar al tanto de los cambios.

Es importante que las personas que tienen la presión arterial alta se la chequeen rutinariamente para identificar cambios, dijo Sanchez.

“Eso crea una rutina y le recuerda a uno de otras cosas que debe hacer, como comer una dieta baja en sal, hacer ejercicio y tomar las medicinas necesarias”, dijo.

A Ortiz le costó aceptar la idea de tomar medicina para controlar su presión arterial alta.

“Estaba totalmente en contra de hacerlo”, comentó.

Ortiz, quien vive en San Jose, California, encontró apoyo y motivación por Go Red Get Fit, una campaña de la American Heart Association que se difunde en Facebook y otras redes sociales para ayudar a mujeres de varias comunidades hacer cambios duraderos en su salud.

“Al ver que mujeres de todo tipo habían tenido cirugía del corazón y han tenido una dereivación coronaria triple, reflexioné que pude haber sido una de ellas”, comentó.

Un reciente estudio mostró que la consejería basada en línea para cambiar el estilo de vida, que incluye videos de personas que comparten su experiencia con la presión arterial alta y los esfuerzos que hicieron para cambiar sus vidas, y también las herramientas para estar al tanto de la dieta y los hábitos de ejercicio tienen un impacto positivo.

Los participantes del estudio que usaron la consejería redujeron su presión sistólica por 10 mmHG – un efecto similar a agregar una medicina adicional para bajar la presión.

Con la participación de su médico, Ortiz, quien tiene ahora 43 años, bajó sus números.

“Me fui para la casa e inmediatamente empecé a caminar”, dijo.

También eliminó la comida rápida que se había vuelto parte de su ocupada rutina de cuidar de cuatro hijos y trabajar tiempo completo. Redujo su consumo de sodio y dedicó los domingos a preparar comidas para la semana para cerciorarse que la comida sana era parte del menú.

“Pasé de no comer nada verde, a hacer batidos con col rizada”, dijo.

Después de tres meses, había bajado 30 libras y se sentía llena de energía.

“Ya no me sentía letárgica”, recordó Ortiz. “Me sentía en el mejor estado de mi vida”.

Mary Ann Bauman, M.D., una doctora de medicina interna y miembro de la junta directiva nacional de la AHA, dijo que limitar el consumo de sodio y hacer cambios de vida es crucial para controlar la presión arterial alta.

“Los pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia. Incluso perder algunas libras puede ayudar a bajar la presión”, dijo. “Si uno baja el número de arriba (sistólico) por 10 puntos, uno puede reducir su riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y de ataque cerebral de un 30 a 50 %,” dijo.

Inicialmente, la presión de Ortiz se estabilizó con los cambios saludables que hizo. Pero volvió – por motivos de genética.

“Me sentí derrotada”, dijo. “Había hecho mucho esfuerzo, y aún así tenía que tomar medicina”.

Oritz dijo que se resistía a tomar medicina porque temía los efectos secundarios, pero determinó que, en general, se mitigaban al mantener una dieta sana y una rutina de ejercicio.

Los cambios que hizo Ortiz también afectaron a Yesenia, su hija de 18 años, quien perdió 25 libras cuando se unió a su mamá en el gimnasio y al hacer cambios similares en sus hábitos alimenticios. La familia entera come más frutas y vegetales, aunque a veces eso lo hacen agregándolos a batidos.

“Es difícil aún que ellos hagan lo que yo he hecho personalmente, pero definitivamente que la lista [del supermercado] no es la misma”.