Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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Los gobiernos a nivel mundial se enfrentan a una lucha contra la obesidad y la necesidad de generar ingresos. Ante esa problemática, surgen los impuestos sobre las bebidas azucaradas.

Francia, Hungría y México ya gravan gaseosas y otras bebidas cargadas de azúcar y ocho localidades en Estados Unidos podrían imponer nuevos impuestos. La semana pasada, Gran Bretaña publicó una propuesta de ley para empezar a cobrar un impuesto sobre ciertas bebidas en 2018. El impuesto se calcularía de acuerdo al contenido de azúcar de la bebida.

En Portugal, el gobierno tiene la intención de cobrar impuestos sobre gaseosas este año que viene, y usará el dinero para programas públicos de sanidad. Sudáfrica comenzará a gravar en abril 2017, y será el primer país africano que habría impuesto un gravamen.

El ministro de salud colombiano ha promovido un impuesto en ese país como medida de luchar contra los problemas de obesidad que enfrenta el país sudamericano. La legislatura colombiana está considerando el impuesto como parte de una amplia propuesta de iniciativas tributarias para 2017.

Filipinas, Indonesia e India están también considerando impuestos sustanciales sobre bebidas azucaradas.

A finales del mes pasado, un centro de investigación australiano sugirió que ese país gravara todas las bebidas sin alcohol que se hacen con agua y contienen azúcar agregada. Propuso que el gobierno gravara 40 centavos por cada 100 gramos de azúcar. Dijo que el impuesto aumentaría el precio de una botella de dos litros de una gaseosa por aproximadamente 80 centavos y recaudaría unos $500 millones anuales.

“Para los contribuyentes australianos, la obesidad representa un costo de más de $5,3 mil millones anuales”, indicó el Grattan Institute. “Las personas obesas tienden más que otras personas a ir al médico y ser ingresados en un hospital. Además, tienden más a estar desempleados y por consiguiente, pagar menos impuestos que el resto de la población.

“Estos costos –más dólares de los contribuyentes que se gastan los cuidados de salud y las prestaciones sociales— son a raíz de la obesidad, pero los paga la comunidad entera. Un nuevo impuesto podría rectificar esa falta de balance”.

Este movimiento global se da a la vez que la Organización Mundial de Salud emite un informe en octubre que anima a los gobiernos a gravar las bebidas azucaradas, indicando que puede reducir el consumo de éstas y la obesidad, la diabetes tipo 2 y el desgaste dental. La OMS dijo que la prevalencia de la obesidad aumentó por más del doble entre 1980 y 2014, cuando se clasificaron de obesos a más de 500 mil millones de adultos. Eso es, el 11 por ciento de hombres y el 15 por ciento de mujeres.

El reporte también indicó que en el año 2015, aproximadamente 42 millones de niños de menos de cinco años estaban sobrepeso y obesos. Casi la mitad de ellos vivían en el Asia, y un cuarto de ellos en el África.

El año pasado, el McKinsey & Company´s Global Institute dijo que la obesidad era “un problema global económico significativo”. La empresa consultora colocó a la obesidad como el tercer reto social significativo, precedido por el hábito de fumar y la violencia armada.

“Le impone a los sistemas de salud un costo significativo”, aseveró el instituto. “A nivel mundial, de dos a 7 por ciento de los gastos de cuidados de salud tienen que ver con la prevención y el tratamiento de esta condición, y hasta un 20 por ciento de todos los gastos de cuidados de salud se le atribuyen a la obesidad, por medio de enfermedades relacionadas, como lo son la diabetes tipo 2 y la enfermedad del corazón”.