Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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A Gabe Foster le encanta tejer y hacer el bien. Fue por eso que el niño de 10 años aprovechó la oportunidad de crear gorros rojos para recién nacidos, para ayudar a hacer conciencia sobre defectos cardíacos congénitos.

El año pasado, el alumno de quinto primaria de Fairport, Nueva York, sólo tuvo tiempo para tejer un gorro. Pero este año, tiene pensado tejer cuatro o cinco para Little Hats, Big Hearts, un programa de la American Heart Association y The Children’s Heart Foundation para hacer conciencia sobre enfermedad del corazón y defectos cardíacos congénitos.

Desde que comenzó la iniciativa en 2014, se ha entregado más de 90.000 gorritos a familias en hospitales en 42 estados. Los gorros se recolectan todo el año y se regalan a bebés con o sin defectos cardíacos. La mayoría de las oficinas afiliadas a la AHA entregan los gorritos a hospitales durante el Mes Americano del Corazón en febrero y el Mes Americano del Ataque Cerebral en mayo.

“Todos ganan”, dijo Gabe de hacer los gorritos pequeñitos. “Para los tejedores, les encanta tejer, y ayuda a los bebés que tienen enfermedad del corazón. Simplemente, es algo que hace que todos se sientan felices y contentos”.

La contribución de Gabe tiene un significado especial porque su familia tiene antecedentes de enfermedad del corazón. Ambos abuelos tienen problemas del corazón, y un par de familiares murieron de infartos masivos.

Gabe Foster con el gorro que tejió el año pasado. (Foto por Janelle Foster)

Gabe Foster con el gorro que tejió el año pasado. (Foto por Janelle Foster)

Anne Schullo, una coordinadora de participación comunitaria de la oficina Midwest Affiliate de la AHA, tuvo la idea original de lanzar Little Hats, Big Hearts.

“Es algo que realmente abre la puerta a una conversación”, dijo Schullo. “’¿Qué es enfermedad del corazón?’ ‘¿Por qué recibimos este gorro rojo?’”

Los gorritos han sido enviados de lugares tan distantes como Australia y Alemania, dijo.

Un defecto cardíaco congénito es una condición presente al nacer. En Estados Unidos, aproximadamente 40.000 bebés al año nacen con un defecto del corazón. En algunos estudios, las estadísticas indican que el índice de niños que nacen con un problema del corazón de poca gravedad va en aumento, y que aproximadamente uno de cada cuatro recién nacidos que nacen con un defecto cardíaco tiene uno grave.

Cuando era enfermera de emergencias, Susie Gibbs vio personalmente las dificultades y la tristeza que pasan los padres cuando un hijo nace con un defecto cardíaco. Este invierno, la mujer de 66 años de Humeston, Iowa piensa donar más de 200 gorros al proyecto. En los últimos dos años, ha hecho a croché más de 250 sobreros.

En el transcurso de un año, el esposo de Gibbs, Butch, tuvo un infarto y un paro cardíaco. “Él es uno de los que ha tenido suerte”, comentó.

Hacer algo para apoyar a una causa es más satisfactorio que dar dinero o asistir a un evento para recaudar fondos, comentó Gibbs, porque “uno tiene algo que mostrar por lo que hace”.

Para una pareja de las afueras de Chicago, el día que sus gemelos recibieron los gorros es un recuerdo feliz que sobresale porque pasaban por un momento difícil. Los gemelos de Samantha Behr, Scarlett y Ashton, nacieron prematuros el diciembre pasado. Pasaron más de dos meses en incubadoras y por varias semanas, no pudieron comer o respirar por su cuenta.

Los gemelos Scarlett y Ashton Behr en su primera foto juntos después de su nacimiento. (Foto cortesía de Anne Schullo)

Los gemelos Scarlett y Ashton Behr en su primera foto juntos después de su nacimiento. (Foto cortesía de Anne Schullo)

El día que los recién nacidos recibieron sus gorros, se les acostó lado a lado para tomarles una foto. Fue la primera vez que los hermanos habían estado juntos desde que nacieron.

“Fue muy significativo, porque ahora se sintió que teníamos gemelos, no que había un bebé por aquí y un bebé por allá”, dijo la mujer de 34 años y mamá de tres niños.

Behr dijo que Little Hats, Big Hearts da a los papás que se van a casa con bebés sanos la oportunidad de aprender sobre los defectos cardíacos congénitos.

“Se toma uno un momento para reflexionar sobre lo que les puede estar pasando a otras personas”, dijo Behr. “Aunque no le afecte a uno, [uno piensa] qué puede hacer para dar apoyo”.