Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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Un ataque cerebral puede desgraciar la vida de una persona, al causar impedimentos que obligan a los supervivientes a volver a aprender a hablar, a caminar o a realizar actividades diarias, como cocinar y vestirse. Por eso se recomienda la rehabilitación para ayudar a cientos de miles de estadounidenses a recuperarse.

Pero un estudio reciente sugiere que es posible que los mexicano-estadounidenses reciban servicios de rehabilitación inferiores. Los investigadores indicaron que eso podría explicar por qué ese grupo étnico sufre con más intensidad los efectos de largo plazo de un ataque cerebral.

Para el estudio que se publicó en la revista científica Stroke, los investigadores utilizaron información de 72 pacientes que sufrieron un ataque cerebral en Corpus Christi, Texas. Aproximadamente dos tercios de todos los pacientes recibieron rehabilitación después de un ataque cerebral.

De los pacientes que recibieron rehabilitación, un 73% de los pacientes blancos recibieron servicios de rehabilitación hospitalaria —un plan de recuperación más intensivo— mientras que solo el 30% de mexicano-estadounidenses la recibieron. Los hallazgos muestran que los pacientes mexicano-estadounidenses tendían mucho más que los blancos a recibir sus cuidados de rehabilitación en sus casas o en un centro ambulatorio.

Una diferencia significativa entre el cuidado que se recibe en el hogar y el que se recibe en el entorno hospitalario es el tiempo que se le dedica a los servicios, dijo el autor principal del estudio, Lewis B. Morgenstern, M.D., un profesor de neurología y director del programa de investigación de ataque cerebral en las facultades de medicina y salud pública en la Universidad de Michigan.

A comparación con las tres horas mínimas que se ofrecen en una institución hospitalaria, la rehabilitación en casa se de una hora diaria de servicios, dijo Morgenstern. Además, agregó, las personas que reciben servicios en centros hospitalarios tienen acceso a una variedad de máquinas de ejercicio.

Pero el estudio no comprueba que los mexicano-estadounidenses que sobrevivieron un ataque cerebral podrían recuperar más destrezas cognitivas y motrices si habrían recibido una rehabilitación intensiva, dijo Morgenstern. Este fue un estudio pequeño preliminar, dijo, y “uno tiene que tomar estos resultados con pinzas – o con unas pinzas grandes”.

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En general, será crítico encontrar maneras de reducir el impacto de ataque cerebral y otras enfermedades en hispanos y latinos, quienes representan la minoría étnica más grande de Estados Unidos. Según estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, ataque cerebral es la cuarta causa de muertes en hispanos y latinos estadounidenses, quienes pueden ser de cualquier raza. En comparación, ataque cerebral es la tercera causa de muertes en negros y asiáticos y personas oriundas de las islas del Pacífico. Es la quinta causa de muertes en blancos estadounidenses, y le representa al país un costo anual de aproximadamente $34 mil millones.

A comparación con la mayoría de sus pares culturales, los mexicano-estadounidenses —que representan por mucho el grupo étnico hispano más grande— tienden a tener un peor estado de salud y a tener condiciones crónicas múltiples, incluso algunas que aumentan el riesgo a sufrir un ataque cerebral, como por ejemplo diabetes y presión arterial alta.

El neurólogo Salvador Cruz-Flores, M.D., fue el autor principal de un informe en 2011 que indicó que ataque cerebral impacta de forma distinta a los grupos raciales y étnicos, pero que no existían muchos estudios que abordaban el tema de acceso a la rehabilitación. Desde la publicación del documento, los investigadores de ataque cerebral han hecho un esfuerzo en identificar esas diferencias, y entender por qué existen, dijo Cruz-Flores, quien no participó en el nuevo estudio. Pero dijo que se necesita más investigación centrada en formas de disminuir las disparidades.

“[Hay] una tendencia a que minorías –en este caso hispanos– tienen menos acceso a rehabilitación en el hospital, lo cual tiene implicaciones con respecto a la recuperación”, dijo Cruz-Flores, director de neurología de la Texas Tech University Health Sciences Center School of Medicine en El Paso.

El mensaje para los pacientes de ataque cerebral y sus familiares es que deben colaborar cercanamente con sus médicos para escoger el cuidado correcto de rehabilitación, dijo Morgenstern. En cuanto al cuidado después de un ataque cerebral, dijo, no existe una solución universal para todos.

Morgenstern y sus colegas ahora piensan profundizar en la información que tienen para saber, por ejemplo, que tipo de cobertura de seguro tienen los participantes y por qué, por ejemplo, los mexicano-estadounidenses tendieron a recibir cuidados en sus casas.

“Se necesita hacer más investigación para realmente estar seguros que estos resultados son reales”, concluyó.