Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

SPANISH 0221-Feature-Cardiologists_WP

Read in English

Tony Urey, M.D., quizo estudiar medicina por el mismo motivo que lo hicieron muchos de sus compañeros: para darles mejores opciones de atención de la salud a las comunidades de escasos recursos en las que se criaron. Muchos de estos alumnos se han dedicado a ser doctores de cabecera, pero Urey optó por especializarse en el corazón.

La trayectoria del médico de 33 años es inusual. Según estadísticas de la Asociación Americana de Colegios Médicos, la mayoría de los doctores hispanos y latinos son médicos generales o internistas. Las cifras del 2013 muestran que en Estados Unidos ejercían en el país 1.044 cardiólogos hispanos y latinos graduados de instituciones estadounidenses, o sea menos que los médicos de otros campos como cirugía, psiquiatría o medicina de emergencias.

Urey se está especializando en insuficiencia cardíaca avanzada y trasplantes de corazón, en la escuela de medicina UT Southwestern en Dallas. Dijo que cuando estudió medicina, él y sus compañeros no tuvieron mucha preparación en cardiología.

“Creo que muchos de los estudiantes de la licenciatura, o, incluso, en la facultad de medicina, no se exponen ni exploran realmente las oportunidades que existen para atender a la comunidad en otros campos [aparte de la atención primaria]”, dijo Urey, quien es originario de Los Ángeles y quiso dedicarse a la medicina después de ver las dificultades que pasó su mamá al lidiar con el sistema de salud pública del condado.

Según expertos en el tema, en general hace falta que más estudiantes de medicina se dediquen a la cardiología, y añaden que es de singular importancia que hayan más cardiólogos de diversas etnias y razas dedicados a atender sus comunidades respectivas. Hay estudios que muestran que cuando se les da la opción, los pacientes de minorías raciales y étnicas frecuentemente optan por médicos de su misma raza o herencia.

0221-Feature-Cardiólogos_Graphic 02

Aunque Urey se decidió por la cardiología ya al cursar sus prácticas como profesionista, sería bueno que tanto los programas de medicina como los cardiólogos que ejercen su profesión, animaran a los niños a interesarse en este campo desde la primaria, dijo Kim A. Williams, Sr., M.D., jefe de cardiología en la Rush Medical College y ex-presidente del American College of Cardiology.

La primera tarea es inculcarles el interés por la ciencia, dijo, y conforme crecen, hablarles sobre los programas de medicina y cardiología.

“Realmente tiene que ver con el sistema [de educación]”, dijo Williams, quien es afroamericano y quien con frecuencia da charlas a estudiantes de secundaria sobre los programas de medicina. No obstante, die que él y sus colegas deberían esforzarse aún más para colaborar cercanamente con los distritos escolares.

Williams, quien es el jefe de cardiología en Rush University Medical Center, también es copresidente de la nueva iniciativa del ACC para fomentar que una mayor cantidad de mujeres y médicos de grupos de minorías raciales y étnicas se especialicen en cardiología. Según información demográfica disponible del ACC, las estadísticas muestran que el 7 % de los médicos miembros se identifican como hispanos o latinos.

Las facultades de medicina también tienen sus campañas.

Duke University School of Medicine ha dado muchos pasos importantes para cambiarle la cara a su cuerpo estudiantil, desde que la pediatra cardióloga Brenda Armstrong, M.D., hiciera sus prácticas en esa institución a mediados de los setentas. Armstrong fue una de varios catedráticos quienes, en los noventas, abogaron por aumentar la cantidad de estudiantes de grupos de minorías raciales y étnicas en la facultad de medicina.

“Nos ha tomado tiempo, pero hemos establecido el entendimiento de que éste es un lugar donde se valora la diversidad”, dijo Armstrong, quien ha sido la vicedecana de educación médica y directora de admisiones de la facultad de medicina por más de 20 años.

0221-Feature-Cardiólogos_Graphic 01

Hace más de 10 años, la facultad de medicina de Ohio State University priorizó un esfuerzo para reclutar a candidatos de minorías raciales y étnicas para su programa de especialización en cardiología. El programa no había tenido participantes afroamericanos ni hispanos desde su inicio en 1967 y hasta el año 2007.

Alex J. Auseon, D.O., fue el director de ese programa de 2010 a 2015. “Supimos que no podíamos hacerlo en la recta final”, dijo. “Teníamos que [inculcarles el interés por cardiología] prontamente”.

Auseon, quien ahora dirige el programa de especialización en cardiología en la Universidad de Illinois en Chicago, dijo que otro reto es, simplemente, que son pocos los graduados de medicina de grupos de minorías raciales y étnicas. Él se pregunta si, entre los estudiantes de medicina en general, hay quienes no solicitan plazas porque el entrenamiento de cardiología es uno de los más retadores y exigentes en la medicina. O, quizás, que los graduados no quieren confrontar las situaciones de vida o muerte que presenta la enfermedad del corazón.

El tener más estudiantes hispanos y latinos en programas de cardiología no es solo bueno para los pacientes futuros sino también para los programas de medicina, dijo Urey, cuya herencia es guatemalteca y boliviana. Al entrenar personas de distintas etnias, razas y clases sociales, se prepara mejor a los médicos para el cuidado que brindarán a pacientes de diversos grupos, aparte de que se les da un mejor entendimiento de los problemas de salud, y de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular particulares de un grupo étnico, dijo.

Tony Urey, M.D., tercero de izquierda a derecha, con colegas en UT Southwestern en Dallas. Urey se esá especializando en insuficiencia cardíaca avanzada y trasplante. (Foto por Cathy Frisinger/UT Southwestern)

Tony Urey, M.D., tercero de izquierda a derecha, con colegas de UT Southwestern en Dallas. Urey se esá especializando en insuficiencia cardíaca avanzada y trasplante. (Foto por Cathy Frisinger/UT Southwestern)

Eso es de singular importancia si se considera el crecimiento de la población de hispanos y latinos en Estados Unidos. Según estadísticas de la Oficina del Censo, el número de habitantes hispanos y latinos creció de 50.5 millones en 2010 a 56.6 millones en 2015.

Según estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la enfermedad del corazón es la segunda causa de muertes en los hispanos y latinos, ya que este grupo tiende, más que los blancos, a ser diabéticos y obesos, además de ejercitarse menos. Estos son factores de riesgo que conllevan a la enfermedad del corazón.

“Muchas de las comunidades [hispanas y latinas] han quedado descuidadas durante décadas”, dijo Urey. “Creo que contar con alguien que entienda la cultura, hable el idioma y haya atravesado por algunos de los desafíos que encaran los pacientes, beneficiará, no solo el cuidado del paciente, sino también la capacitación de los médicos que no son latinos”.