Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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El gobierno federal ha propuesto metas voluntarias nuevas para que restaurantes y fabricantes de alimentos rebajen gradualmente la cantidad de sal en sus productos, una de varias medidas significativas recientes que buscan reducir la cantidad de sodio en los alimentos de Estados Unidos.

El consumo alto de sodio se ha vuelto un tema importante de salud por su v{inculo comprobado con la presión arterial alta, una causa principal de enfermedad del corazón, ataque cerebral, enfermedad renal y otros problemas. Según el informe histórico de 2010 del Instituto de Medicina, la reducción de sodio en la población podría prevenir cien mil muertes anuales.

Las autoridades federales dicen que el anuncio del miércoles es un paso importante para reducir la sal en alimentos procesados y comidas en restaurantes, que representan las fuentes de donde los estaduonidenses ingieren más de tres cuartos del sodio de las dietas de los estadounidenses.

“Muchos estadounidenses quieren reducir el sodio en sus dietas, pero eso se hace difícil cuando una gran cantidad de él se encuentra en productos cotidianos que compramos en tiendas y restaurantes”, dijo Sylvia Matthews, la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos. “Lo que se anunció hoy, es para volver a poner el poder en las manos de los consumidores, para que ellos puedan mejor controlar la cantidad de sal en la comida que consumen y puedan mejorar su salud”.

La mayoría de los estadounidenses consume más de tres mil cuatroscientos miligramos de sodio diarios, una cantidad que excede por mucho lo recomendado por el gobierno (dos mil trescientos miligramos) y la American Heart Association (mil quinientos gramos para una salud cardíaca ideal).

Según estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, aunque los hispanos y latinos tienden menos que los blancos a tener la presión arterial alta, es más probable que no la tengan controlada.

En un informe de los CDC, los investigadores encontraron que los hispanos consumen aproximadamente tres mil quinientos miligramos de sodio diarios, más de lo que se recomienda.

Las nuevas metas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) tienen el objetivo de ayudar a los estadounidenses a lograr, en dos años, la meta diaria de no más de tres mil miligramos, y en diez años, de no consumir más de dos mil trescientos miligramos diarios.

Las metas voluntarias son un “borrador”, es decir, la FDA puede cambiarlas de acuerdo a información que reciba de la industria alimenticia, organizaciones de salud pública y el público en general.

Mark Creager, M.D.

Mark Creager, M.D.

“Este es un paso en la dirección correcta”, dijo Mark A. Creager, M.D., presidente de la American Heart Association y director del Centro Cardíaco y Vascular del Sistema de Salud de Dartmouth-Hitchcock. “Existe investigación científica exhaustiva que indica que cuando las personas consumen una dieta baja en sodio, comparada con una diete alta en sodio, su presión arterial es más baja. Animamos al público a que reduzca su consumo de sodio para minimizar su riesgo de presión arterial alta y sus consecuencias”.

No hay actualmente un límite para la cantidad de sal que un fabricante de alimentos le puede agregar a su producto. Por ejemplo, una rodaja de pizza de peperoni puede contener más de ochocientos miligramos. Dos rodajas de pan sándwich pueden contener un total de trescientos miligramos.

La FDA ha considerado por varios años establecer pautas para niveles de sodio voluntarios. El año pasado, el Center for Science in the Public Interest demandó a la dependencia por no contestar la petición que había hecho el grupo hacía diez años, en la que pedía restricciones sobre sal.

Cuando reporteros preguntaron por qué la medida fue voluntaria en lugar de obligatoria, las autoridades indicaron que tenían que trabajas más con los fabricantes de alimentos.

Es una conversación compleja por el sodio se usa en muchos diversos productos para dar sabor, textura y prevenir el desarrollo de microbios en los alimentos, dijo Susan Mayne, Ph.D., directora del Centro de seguridad de alimentos y nutrición aplicada de la FDA.

“Algunas de las metas podrían requerir adelantos tecnológicos, por eso se le da tiempo a los fabricantes”, dijo. “No sabemos cuál es el costo exacto para la industria alimenticia. Los beneficios a la salud tendrán más peso que cualquier costo que se pueda incurrir”.

El comisionado de la FDA, Robert Califf, M.D., dijo que él espera que los fabricantes de alimentos ayudarán a agilizar el proceso.

“Yo no tengo la expectativa que la industria se quede con los brazos cruzados”, dijo. “Les irá bien si participan”.

Además, la reducción voluntaria ha dado buenos resultados antes, comentó Thomas Frieden, M.D., director de los CDC. Como ejemplo, señaló la disminución de quince por ciento del consumo de sodio por la población británica cuando Reino Unido adoptó metas voluntarias en los años 2003 y 2011.

“Hay un cuerpo de evidencia sólido que apoya el beneficio de la reducción de sodio”, dijo.

“Aunque se trata de una estrategia voluntaria, en lugar de ser la estrategia obligatoria que pedimos y que apoyó el Instituto de Medicina, da metas claras por las que se puede hacer responsables a las empresas”, dijo Michael F. Jacobson, el presidente del centro, quien agregó que espera que la industria coopere con la FDA y los expertos de salud para lograr estas metas.

En el entretiempo, numerosos fabricantes han tomado pasos para ofrecer opciones bajas en sodio. Entre las empresas grandes que hace poco se incorporaron a la creciente lista se encuentran Nestlé, la empresa más grande de productos alimenticios y bebidas a nivel mundial; Mars Food; General Mills; Unilever; y PepsiCo.

Nancy Brown, la directora ejecutiva de la American Heart Association, cuya organización ha abogado por muchos años por niveles más bajos de sodio en los productos alimenticios, aplaudió la decisión de la FDA e instó a la dependencia a que pronto concrete estas metas.

“Estas nuevas metas impulsarán un cambio vital y saludable en nuestros productos alimenticios, un cambio que los consumidores dicen querer”, dijo Brown en un comunicado escrito, en el que agregó que el reducir los niveles de sodio podría eliminar un millón y media de casos de presión arterial alta que no está controlada, y ahorrar miles de millones de dólares en costos de cuidados de salud en la próxima década.

“Esta reducción gradual no solo daráa la industria el tiempo que necesita para actualizar sus productos, pero también dará tiempo a los consumidores a ajustar sus paladares y digerir mejor los cambios”, comentó Brown. “Si la industria acoge estas metas voluntarias nuevas, puede nivelar el campo de juego y dar al público mejores opciones”.

Algunos opositores cuestionan si la reducción de sodio realmente tiene un impacto en la salud.

En abril, Lori Roman, presidenta del Instituto de Sal, una organización industrial que promueve los beneficios de la sal, instó a las autoridades federales a que no hicieran la recomendación. También cuestionó los límites de sodio que fijaron un gran número de organizaciones de salud y gubernamentales, y dijo que no se fundamentaban en “una evaluación exhaustiva e imparcial de información científica existente”.

La Grocery Manufacturers Association, una gremial de fabricantes de alimentos y bebidas, también ha cuestionado la relación entre el sodio y la salud.

Leon Bruner, executivo de ciencias de la asociación, indicó que a partir de 2002, las empresas integrantes han ofrecido seis mil quinientas opciones con sodio más bajo.

“Invitamos un diálogo con la FDA sobre sus metas de reducción de socio y esperamos trabajar con la agencia para garantizar que se tome en cuenta la mejor y más reciente ciencia para determinar los niveles de consumo de sodio para la salud óptima de todos los americanos,” dijo Bruner en un comunicado.

Cheryl Anderson, Ph.D.

Cheryl Anderson, Ph.D.
(Cortesía de UCSD)

Los CDC dicen que nueve de diez adultos y niños estadounidenses comen más sodio de lo recomendado.

Las metas voluntarias podrían impactar eso, y definitivamente se ameritan de acuerdo a la información científica existente, dijo Cheryl Anderson, Ph.D., profesora agregada del Departamento de Medicina Familiar y Salud Pública de la Universidad de California en San Diego.

“Desconozco que alguien que haya leído la literatura y la entiende correctamente, dude que hay una relación directa, establecida y paulatina entre el sodio y la presión arterial — eso no se debate”, dijo.