Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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Melissa Ziebell se acercaba la última milla de la Media Maratón de París 2015 e iba sobrepasar su marca  personal de 1:45. Era la tercera vez que participaba en el evento.

De pronto, parecía que sus piernas se congelaban y no funcionaban.

“Me di cuenta que me iba a caer, y es lo último que recuerdo”, comentó Ziebell, originaria de Colombia. En aquel entonces, vivía en Francia y era una investigadora de telecomunicaciones ópticas.

Tenía solo 33 años, y había sufrido un paro cardíaco. Un paro ocurre cuando el sistema eléctrico del corazón tiene un “corto circuito” súbdito y el corazón para de bombear. Cada año, aproximadamente 356 000 estadounidenses sufren un paro cardíaco fuera del entorno hospitalario, y la condición cobra una vida 90 % de las veces que ocurre.

Si no fuera por las acciones rápidas de un par de voluntarios de la Cruz Roja que estaban de turno en la ruta, es probable que Ziebell habría sido otra estadística más.

Los voluntarios le aplicaron reanimación cardiopulmonar y utilizaron un desfibrilador externo automático, o DEA, para darle una carga eléctrica a su corazón. Lograron que volviera a latir.

Ziebell recuerda que se despertó oyendo que alguien llamaba su nombre y le preguntaba si sabía dónde estaba.

“Kilómetro 19”, respondió, en lugar de la respuesta más obvia de “París, Francia”.

Luego, trató de pararse y seguir corriendo. Después de todo, había estado a punto de sobrepasar su propio marca.

Afortunadamente, los voluntarios médicos la pudieron disuadir y se trasladó a un hospital cercano.

Melissa Ziebell en la línea de partida de la Media Maratón de París 2015. Su corazón dejó de lñatir un milla antes de la línea. (Foto cortesía de Melissa Ziebell)

Melissa Ziebell en la línea de partida de la Media Maratón de París 2015. Su corazón dejó de latir un milla antes de la línea de meta. (Foto cortesía de Melissa Ziebell)

El paro cardíaco fue una sorpresa. Después de todo, estaba en condiciones óptimas; hacía ejercicio dos o tres horas al día, hacía pesas y ejercicio cardiovascular, ejercicios en grupo, kickboxing y patinaje en línea.

Y ni hablar de todo lo que había hecho para entrenarse para la media maratón.

Más aún, antes de que los deportistas puedan participar en el evento de París, tienen que tener una nota de un cardiólogo constatando que pueden participar. Ziebell había obtenido dicha nota.

En el hospital, los médicos determinaron que tenía un defecto cardíaco congénito que no se le había diagnosticado. Después de que le dieron varias opciones de tratamiento, Ziebell optó por arreglarse el defecto porque le daba la posibilidad de reasumir sus actividades físicas rigurosas.

Aun así, encaraba el prospecto de cirugía de corazón abierto.

Melissa Ziebell (izq.) con su hermana Carolina Ziebell, quien viajó a París después que a Melissa le diera un paro cardíaco. (Foto cortesía Melissa Ziebell)

Melissa Ziebell (izq.) con su hermana Carolina Ziebell, quien viajó a París después que a Melissa le diera un paro cardíaco. (Foto cortesía Melissa Ziebell)

“No me sorprendió la opción que escogió”, dijo Carolina Ziebell, hermana de Melissa, quien viajó a París a brindarle su apoyo. “Siempre ha sido fuerte, independiente e incluso necia”.

Después de que le dieron de alta de la cirugía, le dieron una visa para viajar a Estados Unidos, donde trabaja ahora como ingeniera de prueba en Rockley Photonics en Pasadena, California.

“Mi salud está bien, he regresado a hacer deporte, y cuando llama la oficina local de la American Heart Association, he participado en algunas presentaciones en la comunidad latina aquí en el sur de California”, comentó. “Hablo sobre la importancia de aprender RCP porque no estaría aquí si esos voluntarios no me habrían dado RCP”.

Ha estado entrenando para su primera media maratón después del paro cardíaco. La carrera es en marzo.

Pero esta vez, no está pendiente de sobrepasar su marca personal. Busca en su lugar simplemente terminar.

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