Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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Para un hombre neoyorquino, el ritual diario de leer el periódico le ayudó a aprender una aptitud que usaría para salvarle la vida a una colega.

Cuando va camino al trabajo en el subterráneo, David Martinez hojea  The Washington Post en su Kindle para ponerse al día en las noticias de política.

En julio del año pasado, al hombre de 55 años le llamó la atención un artículo que publicó el Post sobre un tipo de reanimación cardiopulmonar realizada por un espectador, conocida como reanimación cardiopulmonar solo con las manos. La página web del periódico tenía, junto con el artículo, un vídeo que mostraba cómo realizar la reanimación cardiopulmonar solo con las manos al ritmo de una versión a capela y pegadiza de la canción popular de los Bee Gees, Stayin’ Alive.

Martinez vio el vídeo de 90 segundos solamente una vez. La American Heart Association produjo el vídeo junto con la Fundación Anthem.

Tres meses después, Martinez, quien le da manutención a las señales para la Metropolitan Transportation Authority, y sus colegas, incluso Monique Brathwaite, le daban mantenimiento a un carril en la estación de metro de la 145o calle en la Ciudad de Nueva York.

De pronto, en lo que se retiraban de la zona de mantenimiento, uno de sus compañeros pidió a gritos que llamaran al centro de control para que cortaran la electricidad. Martinez supo inmediatamente que algo malo había pasado.

David le echó un vistazo al túnel donde se estaba haciendo el mantenimiento. No habían señales de Brathwaite.

“Pienso, ‘a la no, que pasó’”, dijo. “Corro para allá. Pensé que lo peor había pasado”.

El pánico abrumó a Martinez cuando vio a Brathwaite tirada debajo del tercer riel; le salía humo del cuerpo. Una descarga eléctrica lastimó a la mujer después que cayó debajo del tercer riel cuando se retiraba del área. Martinez pensó en sus hijos, y en la familia de ella. Cuando cortaron la electricidad, Martinez y un colega trataron de sacar a Brathwaite.

“Vi que su brazo derecho estaba en muy malas condiciones”, dijo. “Le salía humo del hombro. Cuando le puse la cara hacia arriba, estaba completamente muerta. Y en ese momento, recordé el artículo”.

De pronto, le vino la imagen del vídeo educacional que vio en el verano sobre la reanimación cardiopulmonar solo con las manos. Se puso en acción y empezó hacerle compresiones mientras oía en su cabeza la canción de los Bee Gees. Después de un minuto, ella empezó a abrir la boca y poco a poco se le abrían sus ojos.

“No cierres los ojos”, le gritó. “No cierres los ojos”.

Un colega que estaba cerca gritó: “¡No pares Martinez!”

Mientras él le hacía las compresiones en el pecho, Martinez dijo que ella empezó a convulsionar y trató de abrir sus ojos otra vez. Le dio la reanimación cardiopulmonar solo con las manos por aproximadamente 15 minutos antes que llegara el personal de emergencias.

Cuando reflexiona sobre el suceso, Martinez dice que lo único que le sorprendió de dar la reanimación cardiopulmonar fue la corriente de adrenalina.

“Me da tanta energía cuando abrió los ojos”, dijo. “…y vi los resultados. Eso me sorprendió, cuando me abrió los ojos. Estaba viva”.

Brathwaite, quien sigue recuperándose de sus lastimaduras, participó en una clase de reanimación cardiopulmonar hace un par de años.

“Todo el mundo debe capacitarse en la reanimación cardiopulmonar”, dijo. “Me salvó la vida”.

Dijo que antes de su paro cardíaco no había oído de la reanimación cardiopulmonar solo con las manos. Si ve que de pronto se colapsa un adolescente o un adulto, primero llame al 911. Luego, presione duro y rápido en el centro del pecho de la persona hasta que llegue auxilio.

Los colegas solo llevaban trabajando juntos varios meses cuando ocurrió el suceso, pero Brahtwaite dice que ya sentía que se conocían desde mucho antes.

“David me trataba como miembro de la familia antes del accidente”, dijo. “Siempre ocupará un lugar especial en mi corazón”.