Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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Hannah Prairie Chief aprovechó inmediatamente la oportunidad de aprender más sobre la presión arterial alta porque varios de sus familiares batallan con ella. Se preocupaba por su abuela, sus tías y sus tíos, y quería ayudarlos a mejorar su salud.

“Si no tenía conocimiento de eso, no podía hablar de eso”, dijo Prairie Chief, 26, de El Reno, Oklahoma.

Prairie Chief y sus familiares figuran entre más de los 500 adultos pertenecientes a las tribus unidas de los cheyene y arapajó que se han inscrito en el programa educativo de la American Heart Association llamado Check. Change. Control.

Ese tipo de programas son esenciales, especialmente para más de los 2 millones de indígenas estadounidenses que tienen tasas altas de presión arterial alta.

Según estadísticas del gobierno federal, uno de cuatro adultos de los grupos de indígenas estadounidenses y de los grupos indígenas de Alaska sufre de presión arterial alta, y eso aumenta su riesgo de desarrollar enfermedad del corazón o de tener un ataque cerebral. A la condición, también llamada hipertensión, se le conoce como el “asesino silencioso” porque no tiene síntomas externos.

“Todo el mundo tiene conocimiento de la diabetes o incluso de la enfermedad del corazón, pero no le prestan atención a la hipertensión”, dijo Deborah Ellis, una educadora en el Departamento de Salud de las tribus unidas de los cheyene y arapajó que ofrece el programa de la AHA. Más de 9.000 miembros viven en la región que abarca nueve condados rurales en la zona occidental de Oklahoma.

Deborah Ellis (Foto cortesía Deborah Ellis)

Deborah Ellis                                    (Foto cortesía Deborah Ellis)

Por cuatro meses, los participantes en el programa aprenden cómo tomarse la presión y prepararse comidas saludables con poca sal, porque el exceso de sodio aumenta el riesgo de desarrollar presión arterial alta. El programa también sugiere formas sencillas para incorporar el ejercicio en la rutina diaria.

Ellis recibió una capacitación sobre la presión arterial por parte de la oficina regional de la AHA SouthWest Affiliate, ubicada en la Ciudad de Oklahoma. Dijo que este es el primer programa de su especie que se imparte en los 14 años que lleva en el Departamento de Salud.

Ellis dijo que muchas de las personas que ve en su labor como promotora de salud no saben que deben estar al tanto de su presión arterial, y no tienen un monitor en sus casas. Y los adultos jóvenes, dijo, no se hacen los chequeos habituales que podrían detectar los inicios de los problemas de la presión.

Pero ahora, las personas pueden chequearse la presión con uno de los casi 30 monitores que se han instalado en edificios del gobierno y centros comunitarios de la región de las tribus. Omron Healthcare Inc. donó los aparatos, y la AHA los distribuyó en la comunidad.

Lancer Stephens, Ph.D., un investigador cuyo trabajo se ha centrado en las tribus indígenas en Oklahoma, comentó que los programas de educación sanitaria son críticos.

“Cuanto más sepan las personas sobre cómo cuidarse, mejor”, dijo Stephens, un professor agregado de investigación en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Oklahoma. “Uno no solo se cuida a sí mismo por uno mismo. Uno se cuida a sí mismo por sus hijos. Por sus nietos. Por sus sobrinas. Por sus sobrinos”.

Hannah Prairie Chief con sus hijos Juliana Thomas y James Blackowl. (Foto por Lindsey McHenry)

Hannah Prairie Chief con sus hijos Juliana Thomas y James Blackowl. (Foto por Lindsey McHenry)

El programa en las tribus unidas de los cheyenne y arapajó ha sido bien recibido y varias personas se enteraron que tenían presión arterial alta después de inscribirse, dijo.

Ellis dijo que también notó que algunos participantes habían hecho más conciencia de su salud después del programa. Esas personas nos “contaban como estaban, si habían ido al médico …o si habían hecho un cambio, como no tomar tanta gaseosa,”, dijo.

Prairie Chief también se dio cuenta que las clases habían impactado a sus familiares porque a “ellos les gusta aprender costumbres más saludables”. Ella ha visto una mejoría en sus dietas y hacen más ejercicio. Y un tío con presión arterial alta ahora comparte más información sobre su salud.

En general, Prairie Chief ya llevaba una vida saludable, pero el programa le ayudó a entender la importancia de controlarse la presión. Ahora lo hace cada semana.

Y, a pesar que se crio jugando al deporte y comiendo bastantes frutas y vegetables y carnes sin grasa, aprendió cómo llevar una vida aún más sana. Los cursos le enseñaron que es mejor asar u hornear carnes, y reducir la sal.

Prairie Chief ha hecho más esfuerzo en adoptar hábitos más saludables con su hija de 8 años y su hijo de 2 años. Ya no les da bebidas con azúcar agregada y, en general, ingieren menos sodio. Acoplarse a eso les ha tomado tiempo.

“Se están acostumbrando”, dijo Prairie Chief, una auxiliar administrativa en el departamento de educación superior de las tribus. “No tienen opción”.

Al final, las clases hicieron lo que Prairie Chief esperaba que hicieran. Contribuyeron a un acercamiento entre ella y sus familiares porque “teníamos cosas en común”.