Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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En las elecciones de martes, los votantes en cuatro ciudades en Estados Unidos demostraron su firme apoyo por impuestos a bebidas con azúcar agregada, a pesar de los millones de dólares que gastó la industria de bebidas para derrotar las propuestas.

En California, San Francisco, Albany y Oakland aprobaron un impuesto de un centavo por onza en las gaseosas y otras bebidas con azúcar agregada, como los tés con sabor, bebidas isotónicas o deportivas y bebidas energizantes, mientras en Boulder, Colorado, los votantes autorizaron un impuesto de dos centavos por onza.

Se unen a Berkeley, California, la Nación Navajo y Philadelphia, donde la causa del “impuesto de las gaseosas” tiene el objetivo de reducir el consumo de dichas bebidas y combatir la enfermedad del corazón, la diabetes y el deterioro dental, y otros problemas de salud vinculados al consumo excesivo de azúcar.

“La autorización de todas de forma decisiva me hace sentir optimista que veremos más medidas como éstas a nivel nacional”, dijo Marlene Schwartz, directora del Rudd Center for Food Policy & Obesity. El centro le ha diseminado a los que abogan por los impuestos sobre las bebidas azucaradas los proyectos de investigación sobre el consumo y la elasticidad de precios, además de proporcionar a los gobiernos locales una calculadora para determinar la ganancia por los impuestos sobre las gaseosas.

De hecho, el jueves, los comisionados del condado de Cook, Illinois, están por considerar el borrador de un presupuesto que incluye un impuesto de un centavo por onza a las bebidas con azúcar agregada y a las de dieta. La junta directiva podría votar sobre esa medida ese día, y un voto final se llevaría a cabo la semana entrante. El condado, que incluye Chicago, tiene más de 5 millones de habitantes, y es el segundo más grande del país.

La American Beverage Association, el grupo comercial que representa a los fabricantes de gaseosas y otras empresas como Pepsico y Coca-Cola, gastó decenas de millones de dólares para derrotar los impuestos. Solo en la zona de San Francisco, el monto que se gastó llegó a $21,3 millones. En los anuncios de radio y de televisión, la medida fue descrita como “un impuesto injusto a artículos de supermercado”.

Pero los promotores pelearon los esfuerzos, y reclutaron a pequeñas empresas y otros promotores con su mensaje que reducir el consumo de bebidas atiborradas de azúcar ayuda a todas las familias, especialmente las que tienen ingresos bajos, que están afectados desproporcionadamente por altas tasas de obesidad, enfermedad del corazón y otros problemas de salud.

Los promotores se valen de estudios que indican que un impuesto de la distribución de bebidas con azúcar agregada, que eventualmente afecta a los consumidores, puede reducir el consumo. En agosto, los resultados de un estudio del impuesto en Berkeley, que se autorizó en 2014, indicaron que los habitantes que tienen ingresos bajos redujeron su consumo de bebidas con azúcar agregada por un 21%, comparado con su consumo antes del impuesto.

Nancy Brown, la directora ejecutiva de la American Heart Association, dijo que los resultados de las medidas representaban una “gran victoria” para la salud pública.

“Le damos un aplauso a los votantes por rechazar los fuertes gastos y los argumentos falsos de los foráneos y apoyar lo que sabían era correcto para sus comunidades”, dijo. “Todas las semanas, los niños de hoy consumen la edad que tienen en las cantidades de bebidas con azúcar agregada, y figuran entre ellas las bebidas isotónicas o deportivas, las gaseosas y bebidas con sabor a frutas. Reducir el consumo mejorará las tasas de diabetes, enfermedad del corazón y el deterioro dental”. Schwartz dijo que las fuertes cantidades que se gastó la industria de gaseosas comprueba que tan efectivos pueden ser los impuestos a las gaseosas para reducir el consumo.

“No les valdría la pena el gastar millones de dólares para ponerle un alto a algo que no va afectar sus ventas”, dijo. “Cuanto más pelean, se hace más claro que esta es una estrategia efectiva para reducir el consumo”. Así es como los electores emitieron sus votos. Los resultados son preliminares, y se certificarán más adelante. San Francisco – 61.9% a favor, 38.1% en contra

Albany, California – 70.7% a favor, 29.3% en contra

Oakland, California – 60.8% a favor, 39.3% en contra Boulder, Colorado – 54.0% a favor, 46.0% en contra

Los promotores de iniciativas de salud se preparan para lo que viene más allá del martes para aprovechar el impulso de la autorización de impuestos de bebidas con azúcar agregada.

“El simple hecho que estén presentes las incitativas para tasar las bebidas con azúcar agregada en cuatro ciudades distintas es la nueva realidad para la industria de las gaseosas”, dijo Michael F. Jacobson, cofundador y presidente del Center for Science in the Public Interest, un centro sin fines de lucro que aboga por iniciativas saludables. “Las lecciones que aprendieron los grupos comunitarios y promotores en estas campañas se compartirán por todo el país y darán fruto en otras ciudades y estados”.

Schwartz cree que los logros uniformes del martes de los impuestos a gaseosas podrían representar una señal para que la industria de bebidas cambie sus tácticas, y quizás, llegue a un acuerdo.

“¿Qué hará la industria de bebidas en los próximos tres, cuatro o cinco lugares que han incluido esto en sus agendas?” dijo. “Van a seguir gastando millones de dólares…Podrían cambiar su estrategia y dejar de apagar fuegos y desarrollar un acuerdo a nivel federal. En algún momento, se cansarán y se les acabará el dinero”.