Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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El enfrentamiento final de la Copa Mundial se ventilará este domingo, y los fanáticos del fútbol han presenciado lo mejor que puede ofrecer el deporte.

Pero también han visto algunas de las lesiones que puede causar el deporte.

Durante un partido contra Irán el mes pasado, el centrocampista marroquí Noureddine Amrabat chocó con un rival mientras corría tras un balón. El golpe fue tan fuerte, que se despertó varias horas después en un hospital con una conmoción cerebral – y sin un recuerdo del partido que acaba de jugar.

Pero no son solo los jugadores élite los que son susceptibles a las lesiones peligrosas que acarrea el fútbol. El deporte ha sido foco de escrutinio en los últimos años por su trato de la conmoción cerebral.

Más de la mitad de las conmociones cerebrales son a raíz de un “reto aéreo”, cuando dos jugadores que compiten por una pelota chocan a medio vuelo y a alta velocidad, dijo el doctor George Chiampas, el director médico de U.S. Soccer, la entidad nacional que regula el deporte.

Las lesiones pueden ser por la colisión entre las dos cabezas, o por un golpe a la cabeza que se da con un codo o una rodilla. A veces ocurren cuando el coco se pega contra el suelo cuando se cae un jugador o cuando lo tumban al suelo.

“Lo que hace que una conmoción cerebral sea una lesión tan compleja es que es algo que es difícil de ver con cualquier imagen tradicional o con marcadores biológicos”, dijo Chiampas, un profesor asistente de medicina de emergencia y de deporte en la Universidad de Northwestern en Chicago. “No hay un examen de sangre que pueda verificar que alguien ha sufrido una conmoción cerebral”.

Pero las colisiones directas a la cabeza no son lo único que pueden causar daños al cerebro.

Estudios recientes han determinado que los cabezazos rutinarios que se le dan a las pelotas de fútbol pueden causar problemas cognitivos. Y un informe nuevo publicado este año sugiere que los cabezazos coherentes, más que los golpes directos por colisiones ocasionales o conmociones cerebrales confirmadas, pueden empeorar de la función cognitiva.

El doctor Michael Lipton, un neurocientífico cuyos estudios se centran en los impactos subyacentes de las conmociones cerebrales, dijo que los golpes pequeños pero más frecuentes como los que se le dan a la pelota con la cabeza, se ignoran con frecuencia porque, por lo general, no generan síntomas inmediatos.

Pero incluso los jugadores de fútbol recreacional pueden darle cabezazos a la pelota cientos e incluso miles de veces en un año, comentó. Ese impacto repetitivo por varios años puede tener “un efecto cumulativo sobre el cerebro”, dijo Lipton, un profesor de radiología y psiquiatría en la Escuela de Medicina Albert Einstein y el Centro Médico Montefiore en Nueva York.

“Las cantidades extremas de cabezazos parecen crear cambios a la estructura microscópica del cerebro, y luego conlleva a cambios en la función cognitiva”, comentó.

Los hallazgos indican en particular que los cabezazos rutinarios pueden impactar negativamente la memoria, la capacidad de atención y la función ejecutiva.

En abril se publicó un estudio en el que se observaron a 308 jugadores de fútbol novatos en la ciudad de Nueva York que habían jugado por lo menos seis meses al año. Los participantes que indicaron que habían dado la mayor cantidad de cabezazos en un período de dos semanas tuvieron un peor desempeño en pruebas de atención, memoria y tiempo reaccionario. Por otra parte, no se detectó esa relación entre colisiones accidentales de la cabeza o conmociones cerebrales confirmadas y la función cognitiva.

Las investigaciones de Lipton se han centrado en adultos, pero los hallazgos similares a través de los años fueron suficientes para que en 2015 U.S. Soccer prohibiera que los jugadores de 10 años o menos edad dieran cabezazos. La técnica también se restringió en las prácticas para jugadores de 11 a 13 años.

Esas limitaciones cobraron más apoyo en mayo cuando después de la presentación de un estudio en una reunión de la American College of Sports Medicine. Los hallazgos mostraron que los niños de 9 a 11 años que le daban un cabezazo a la pelota por lo menos una vez durante un partido tenían calificaciones más bajas en exámenes cognitivos que se les hacían posteriormente.

Desde algunos años, U.S. Soccer ha invertido muchos recursos y personal en la prevención, el tratamiento y la concientización de las conmociones cerebrales, dijo Chiampas. La organización dio uno de esos primeros pasos hace cuatro años cuando lo contrató como el director médico.

U.S. Soccer también lanzó la iniciativa “Recognize to Recover” con el apoyo de médicos peritos para reducir las lesiones en jugadores de todas edades y promover la práctica segura del deporte para todos lo que participan en y alrededor del campo.

“Estamos estableciendo una cultura de protección en nuestros partidos que queremos que se vuelva innata en Estados Unidos”, dijo. “No solo para nuestros jugadores, sino también para los entrenadores, los árbitros e incluso los padres”.

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