Por AMERICAN HEART ASSOCIATION NEWS

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En la época de verano —y todo el año— nuestros cuerpos nos piden agua. No podemos vivir sin ella. ¿Pero cuánta agua necesitamos realmente tomar para mantenernos saludables?

La respuesta puede ser complicada.

“Es difícil determinar una cantidad exacta porque varía según la edad, dónde vive, si [el lugar] es cálido y húmedo, o frío y seco. Si uno es hombre o mujer, más activo o menos activo”, dijo Ilyse Schapiro, una dietista certificada con consultorios de servicios de nutrición en Nueva York y Connecticut.

Hay estudios que han mostrado que el agua mantiene la mente y el cerebro saludables, que traslada nutrientes, que remueve desecho, que regula la temperatura corporal y que mantiene la función de las células.

Aunque el total de la cantidad varía por edad, género y forma de cuerpo, el agua conforma entre 55 % a 78 % del contenido de nuestros cuerpos.

La Junta Directiva de Alimentos y Nutrición del Instituto de Medicina, una entidad federal, aconseja tener un equilibrio de ingestión saludable para hombres y mujeres adultos. Sugiere que los hombres consuman aproximadamente 3,7 litros diarios. Eso equivale a unos 15 vasos de 8 onzas. Las mujeres deben consumir 2,7 litros, u 11 vasos.

Pero hay otras maneras de mantenerse hidratado. La mayoría de las personas ingieren aproximadamente el 20 % del agua que consumen de sus alimentos.

El doctor Michael Sayre, un médico especializado en emergencias en el Centro Médico Harborview en Seattle, dijo que la mayoría de la gente puede —y debe— escuchar lo que pide el cuerpo y lo que pide el cerebro.

“El cerebro regula eso muy bien”, comentó Sayre, quien imparte clases de medicina de emergencias en la Universidad de Washington. “En cuanto a prevenir [condiciones] como la insolación, se da por lo regular porque las personas ignoraron las señales de sed o no podían responder a ellas porque estaban físicamente discapacitados, o estaban en un entorno en el que no tenían acceso a agua”.

La deshidratación puede desenvolverse unas pocas horas después de hacer ejercicio riguroso o de estar expuesto a condiciones de calor extremo. La fatiga, los dolores de cabeza, los mareos, la somnolencia y la resequedad bucal pueden todos ser indicadores de deshidratación.

“No permita que llegue a ese punto de deshidratación”, dijo Schapiro. Un indicador que uno lo está es el color de la orina.

“No siempre queremos hablar sobre eso, pero es un buen indicador”, dijo. Cuán más claro sea el color, más hidratada está la persona.

En muchos casos, los medicamentos y ciertas condiciones de salud como la diabetes o la enfermedad del corazón dictan cuanta agua necesita una persona.

“Muchas de las medicinas para controlar la presión arterial alta y otro tipo de medicamentos tienden a ser diuréticos”, lo que puede causar que el cuerpo pierda más agua, dijo Schapiro. “En esos casos, las personas deben tener a su médico al tanto para asegurarse que le está prestando atención a la hidratación y que mantiene un equilibrio saludable”.

A veces, dijo Schapiro, las personas no están atentas a los indicadores y creen que tienen hambre cuando lo que tienen es sed. En ese caso, ella aconseja a sus clientes a que mantengan una botella de agua a la mano para tomar de ella todo el día.

“A la gente se le olvida incluir el agua en su plan de nutrición”, dijo. “Las personas están ocupadas y simplemente no lo piensan…si uno no está bien hidratado durante el día, se tiende a comer un refrigerio cuando no se necesita”.

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